Contrapunto
El contrapunto se desplaza sobre la bancada del torno y sostiene el extremo libre de la pieza mediante un punto (fijo o giratorio) alojado en un taladro de centrado. Es imprescindible al tornear piezas esbeltas —como regla práctica, cuando la longitud supera 3-4 veces el diámetro— porque la fuerza de corte flexionaría la pieza, generando conicidad, vibración y mal acabado. En ejes muy largos se complementa con lunetas. El alineamiento del contrapunto con el eje del husillo es crítico: una desalineación produce conicidad sistemática en el torneado entre puntos.