Temple
El temple endurece los aceros calentándolos hasta la fase austenítica y enfriándolos con rapidez (agua, aceite, polímero o gas según el acero), transformando la estructura en martensita dura. Casi siempre va seguido del revenido para reducir fragilidad. Para el mecanizado, el temple marca la frontera del proceso: las piezas suelen desbastarse en blando, templarse y acabarse después por rectificado o torneado duro, ya que el temple introduce deformaciones y la dureza final (50-65 HRC) impide el mecanizado convencional. Variantes localizadas como el temple por inducción o el temple láser endurecen solo la superficie funcional con mínima deformación.