El CAM no genera código de máquina: genera una descripción de trayectoria independiente de la máquina, los datos CL (Cutter Location), que describen dónde debe estar la herramienta en el espacio de la pieza.
El postprocesador traduce eso al programa que ejecuta un control concreto sobre una máquina concreta. En esa traducción tiene que resolver, como mínimo:
- La cinemática real de la máquina: número y orden de ejes, y en máquinas rotativas las distancias entre centros de giro y punto de referencia. Dos máquinas de 5 ejes con el mismo control necesitan posts distintos si su cadena cinemática difiere.
- Compensación en punta de herramienta: si se emite con RTCP/TCPM activo (el control resuelve la rotación) o si el post entrega coordenadas ya resueltas. La decisión cambia el programa por completo y también qué pasa si el operario mueve un origen.
- Ciclos del control: convertir taladrados y roscados a ciclos propios del control, o desarrollarlos en movimientos elementales. Los ciclos son más cortos y editables a pie de máquina; el desarrollo largo es más portable.
- Estrategia de ejes rotativos: cuando un eje puede llegar a la misma orientación por dos caminos, hay que decidir si va por el más corto o si se desenrolla. Aquí es donde aparecen los giros de 350° inesperados.
- Tolerancia de linealización: las trayectorias de 5 ejes se emiten como segmentos; la tolerancia elegida fija el compromiso entre tamaño de programa y desviación respecto a la trayectoria teórica.
- Longitud de herramienta y orígenes: modo de compensación y sistema de decalajes utilizado.
- Formato numérico y cabecera de seguridad: número de decimales, uso de coma o punto, y el bloque inicial que garantiza un estado conocido de la máquina.