El rectificado es un proceso de mecanizado por arranque de viruta mediante el uso de una muela abrasiva, fundamental para alcanzar tolerancias dimensionales estrechas y un acabado superficial de alta calidad. Sin embargo, una gestión térmica inadecuada durante esta operación puede derivar en un defecto crítico conocido como quemadura de rectificado (grinder burn).
Este fenómeno se manifiesta como un daño térmico localizado en la zona de contacto entre la muela y la pieza, alterando la microestructura del material y comprometiendo su vida útil a fatiga.